“A largo plazo la neuromodulación funciona muy bien” – Entrevista al Dr. Aparicio

El doctor Alejandro Aparicio es urólogo de la Universidad Javeriana, de Bogotá, Colombia. Desde hace tiempo está inclinado hacia la urología funcional, una parte de la urología que se encarga de la incontinencia, los problemas de evacuación y micción, la cirugía reconstructiva pélvica y las patologías del tracto urinario inferior.

Lleva más de seis años dedicado a la neuromodulación sacra, a las terapias para vejiga hiperactiva, principalmente las refractarias. Ha implantado a muchos pacientes con neuromodulación y ha trabajado en casos con un alto grado de complejidad en esa condición con mucho éxito.

Si quieres entrar en contacto con el doctor Aparicio puedes visitar su página web.

Se ha encontrado que hablar de incontinencia, ya sea urinal o fecal, se le dificulta mucho al paciente, ¿Cómo aborda esa conversación con ellos? 

La mayoría de los pacientes que van a consulta por incontinencia lo han pensado mucho. Usualmente lo han aguantado por mucho tiempo. También está el paciente que un pequeño accidente lo amarga mucho y consulta inmediatamente, pero otras personas tienen que llegar a cierto límite, por ejemplo, a orinarse en público, tener mal olor o presentar problemas más serios. Muchas veces tienen que pensarlo mucho y hablar con conocidos y llegar al límite para decidir consultar.

¿Cuál es el detonador que los lleva finalmente a la consulta? 

Muchas veces es una mala experiencia o cuando se dan cuenta que la incontinencia está controlando su vida. Un paciente que se da cuenta que no puede salir de la casa porque tiene que estar pendiente de ir al baño todo el tiempo, o ese paciente que tiene usar pañales o protectores todo el tiempo y eso les produce quemaduras en la piel, pañalitis. También están los pacientes que antes de salir de su casa deben saber dónde hay un baño, porque tienen que programar sus micciones y debe organizar así su vida, en torno a su necesidad de ir al baño.

¿Y usted cómo aborda la primera conversación con sus pacientes?

Se hace una historia completa, buscando principalmente los factores que detonan la incontinencia. Se empieza por los hábitos, si es una persona estreñida, si toma por ejemplo mucha cafeína o, por ejemplo, si ha tenido malos hábitos urinales toda su vida. Luego se mira en que está, qué tipo de incontinencia tiene, si es por esfuerzo     ─ que es la que se produce por cosas como estornudar o reirse ─, o si es de urgencia la que no se puede controlar una vez se tiene ganas de ir al baño. El paciente también puede presentar ambos tipos de incontinencia, en ese caso es mixta. Luego, se evalúa cómo su condición está afectando su calidad de vida.

¿Inicialmente qué cambios en su estilo de vida se le sugieren al paciente?

Todo tratamiento de incontinencia urinaria debe empezar por modificar los hábitos. Para eso pongo a mis pacientes a llenar un diario miccional, para saber cuántas veces orinan, qué tan estreñidos están y qué tipo y cuántos líquidos consumen.

Hay personas que consumen una gran cantidad de cafeína o té y eso les produce una frecuencia urinaria muy alta, hay gente que orina muy pocas veces al día y que cuando tose se le escapa la orina. También hay personas que es sumamente estreñida y por eso presenta incontinencia urinaria. Hay que organizar sus hábitos y al hacerlo se saber qué tan severa es la incontinencia.

¿Podría explicarnos mejor qué es el diario miccional?

Es un registro, una tarea, que tienen los pacientes para registrar inicialmente el líquido que toman, qué tipo de líquido toman, para anotarlo en una tabla. Después deben tomar nota cuántas veces van al baño y a veces qué tanto orinan cada vez que van al baño.

Existe la creencia popular de que la incontinencia hace parte de envejecer y que no se le debe prestar mucha atención o es normal, ¿Usted qué le dice a las personas que piensan esto? 

La incontinencia si hace parte del envejecimiento porque su riesgo aumenta en la medida que se es más viejo. Lo que pasa es que hoy en día las personas viven mucho más que antes, lo que les trae algunos problemas que tienen solución. Lo que muchos piensan es que por estar viejo se pierde la posibilidad de estar seco, pero la verdad es que sin importar la edad hay muchas maneras de tratar la incontinencia.

¿Cuál es la preocupación más frecuente de sus pacientes?

El uso de protectores y el olor. El hecho de tener que organizar su vida en torno a tener que ir al baño también les trae mucha preocupación. Esto afecta su vida social, su trabajo, entre otras cosas.

¿Cuáles son los tratamientos convencionales para la incontinencia urinaria?

Depende del tipo de incontinencia urinaria, si es de esfuerzo o de urgencia. Para la primera hay unas terapias para rehabilitar el piso pélvico y algunas cirugías para controlarla. Para la de urgencia, que es el deseo intenso de ir al baño, hay tratamientos orales con medicamentos, y hay otros más avanzados como poner los medicamentos dentro de la vejiga o haciendo estimulación de las raíces sacras.

¿En qué consisten los tratamientos avanzados?

Se trata de modular la manera en la que se comporta la vejiga, haciendo un pequeño estímulo sobre la raíz nerviosa sacra que va a hacer que la vejiga entienda mejor lo que está sintiendo. Así se logra controlar mejor la forma en la que se contrae.

¿Cómo se realiza el procedimiento?

Es un procedimiento muy sencillo en el que se pone primero que todo un pequeño electrodo cerca de la raíz sacra. Se introduce el electrodo y se prueba, para verificar qué mejoría presenta cada paciente con la terapia. Uno debe escoger bien al paciente y hacer una prueba que dura alrededor de 15 días. Durante ese periodo se estará estimulando el funcionamiento de la vejiga con un pequeño dispositivo, similar a un marcapaso. Así se le están enviando a la vejiga las pautas de contracción y las pautas para que se desocupe.

Si el paciente responde adecuadamente a la terapia, ya se pone el marcapasos debajo de la piel, donde no se nota. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, de muy bajo riesgo, completamente reversible. Si al paciente no le funciona se puede quitar sin ningún problema. Así mismo, si el paciente presenta algún efecto secundario se puede retirar. A largo plazo funciona muy bien.

¿Qué efectos secundarios pueden presentarse?

Hay personas que con la estimulación pueden sentir ciertas alteraciones en la sensibilidad de la pierna o del periné. Realmente esos efectos son mínimos y son completamente reversibles y manejables.

¿Qué pacientes son los indicados para recibir este tipo de tratamientos?

Normalmente se le receta a pacientes con vejiga hiperactiva con urgencia para orinar, que no les ha ido muy bien con los medicamentos o no los tolera. Los medicamentos para la vejiga hiperactiva son muy mal tolerados, pues son muy fuertes. Pueden producir boca seca, estreñimiento severo, problemas oculares y muchos pacientes no los toleran por eso, o no les funcionan. Esos pacientes pasan a la terapia de tercera línea que es la neuro modulación.

¿Cómo les mejora la calidad de vida a los pacientes implantados?

Realmente se espera que la calidad de vida mejore de una manera directamente relacionada a la frecuencia de los escapes urinarios. La mayoría de los pacientes que tienen un neuromodulador que está funcionando adecuadamente disminuyen sus escapes más del 50 por ciento, de la misma manera que se reduce el número de veces que deben levantarse por la noche y las ganas de correr al baño. Muchas veces el deseo de evacuar, que antes era incontrolable, puede ser controlado. El paciente puede decirle a la vejiga que espere y no le toca correr.

¿Se tiene en cuenta la calidad de vida para decidir si es o no un candidato para la estimulación?

Claro, porque la calidad de vida es lo más importante en estos casos. Generalmente los pacientes son sanos, no tienen ninguna enfermedad asociada y lo que se está viendo afectado es la calidad de vida. Entonces es nuestro principal factor al momento de evaluar si un paciente es o no candidato.

¿Qué les diría a los pacientes que creen que tienen incontinencia pero no han buscado ayuda?

Normalmente los pacientes que tienen incontinencia tienen el mismo miedo: que si consultan con un médico los van a operar. Eso no es cierto. A no todos los pacientes hay que operarlos, ni a todos los pacientes hay que hacerles terapias agresivas. Las terapias para la incontinencia tienen la ventaja de que dependen de lo que quiera el paciente. La incontinencia no es una enfermedad grave, es incómoda y afecta la calidad de vida, y por eso el tratamiento que se le asigne debe ser el que el paciente tolere, y no sea muy agresivo. El paciente puede marcar la pauta: si él quiere pasar a segunda línea se hace y si no quiere, no se hace. Son los pacientes los que dirigen el tratamiento.

Si quieres aprender más acerca de la incontinencia urinaria y sus tratamientos puedes visitar nuestra página web. Si quieres si escuchar historias de otros pacientes puedes visitar nuestro canal de YouTube.

By |2019-02-15T14:17:42+00:00September 30th, 2018|Sin categoría|0 Comments