Young woman

Cómo superé la retención urinaria: la historia de Brenda

 

Mi nombre es Brenda, tengo 26 años y soy Ingeniera Biomédica. Mi problema empezó sin saberlo desde los 6 años, ya que inicie con síntomas de retención urinaria. A esa edad era difícil saber que tenía una enfermedad.

Con el paso del tiempo todo cambio y se complicó con otros problemas médicos. Me volví más susceptible a las infecciones de vías urinarias y, parecerá una exageración, pero cada semana iba donde un nuevo médico buscando una respuesta y solución a mi problema. Terminaba siendo todo lo contrario, pues cada médico solo se enfocaba en tratar la infección de ese momento y no a investigar o saber más a fondo que es lo que pasaba conmigo ¡Era frustrante no saber qué tenía en realidad! ¿Cuál era la causa de todas estas cosas que me estaban sucediendo?

Como consecuencia de todos esos tratamientos sin éxito tuve que estar aproximadamente un mes con una sonda uretral (Foley). Perdí la capacidad de orinar y me tenía que auto cateterizar cada 4 horas para evitar infecciones y vaciar mi vejiga. Esto no solo era incómodo sino un impacto negativo a mi calidad de vida importante, pues no podía salir tranquila y tenía que siempre estar pendiente del procedimiento.

Después de visitar al menos 10 médicos urólogos, conocí al Dr. Arturo García Mora en la Ciudad de México y fue como encontrar una luz a final del túnel. El doctor en verdad identificó lo que me estaba pasando. Me diagnosticó con “retención urinaria”, después de varios estudios, me habló sobre una opción muy diferente a todas las pastillas y cateterismos que conocía, la terapia de Neuromodulación Sacra. Un tratamiento avanzado para casos como el mío, que ha demostrado ser capaz de controlar los síntomas de la retención urinaria. Me dijo que era candidata a neuroestimulador y me comento que no solo trataría mi retención urinaria sino también las fugas fecales que sufría.

Accedí a realizarme el procedimiento. Consta de dos fases: la de prueba en el cual estás un par de semanas con un electrodo de prueba conectado a un neuroestimulador externo.  Esto se hace para saber si la terapia funcionará antes de realizar el implante definitivo. Después de esas semanas la mejoría fue inimaginable ¡Era sorprendente ver como poco a poco recuperaba el control de mi vejiga y así mi calidad de vida!

Después de la segunda fase, el implante definitivo, se redujeron todos los síntomas tanto urinarios como fecales. Desde entonces no he sufrido de una sola infección urinaria y ya tampoco tengo fugas fecales. ¡Para mí fue un verdadero cambio en mi calidad de vida!

Para terminar, quisiera dejar un mensaje: Si te sientes identificado o identificada con mi historia no te rindas en la búsqueda de un tratamiento para ti. Sé que la incontinencia y retención urinaria impactan toda la vida y no son condiciones fáciles de controlar. Busca a un experto y recupera tu calidad de vida.