Situaciones en las que la incontinencia es una pesadilla

Al presentar síntomas de incontinencia se producen cambios en nuestra percepción del mundo. La mente pasa por cambios psicológicos que nos hacen ser más conscientes de las demás personas y, por ello, puede que nos sintamos siempre observados. Debido a esto, hay situaciones de nuestro día a día que son especialmente estresantes e incómodas de lidiar cuando se presenta un accidente de incontinencia.

Tanto si somos pacientes o si somos acompañantes de alguien con la condición, es importante entender el sentimiento de esos momentos para encontrar formas de afrontar la situación con calma y detenimiento.

El escalafón de la incomodidad

Al pasar por una condición de incontinencia el principal miedo que nos detiene es la vergüenza. En muchas ocasiones, es por este miedo que no comentamos nuestra condición a otras personas, incluso si estas son familiares. Así mismo, esto hace que las interacciones sociales del día a día sean más difíciles de afrontar, donde incluso nuestros momentos de dispersión y entretenimiento pueden volverse una pesadilla. 

Ir a un restaurante o salir por la ciudad puede ser tedioso, incluso si estamos acompañados de personas de confianza; debido principalmente a la posible situación incómoda en la que ponemos a los demás. Una reunión de trabajo puede ser aterrador por la imagen que presentamos ante nuestros compañeros de trabajo e incluso nuestros superiores. Situaciones de la vida donde usualmente tenemos más control son aquellas que más nos pueden afectar anímica y psicológicamente.

Así mismo, las situaciones cotidianas donde tenemos menos control son fuentes constantes de ansiedad y preocupación. La fila de algún lugar se hace cada vez más larga, mientras sentimos la presión de las personas a nuestro alrededor. Estar en el transporte público es más incómodo si el vehículo está muy cargado de pasajeros que nos atrapan durante el recorrido. Aquellas situaciones son especialmente tediosas, pues si bien son personas extrañas, un accidente puede ser causa de ese molesto sentimiento de vergüenza.

Lidiar con este tipo de sentimientos y de interacciones es un proceso que toma tiempo y que requiere de una guianza profesional tanto en lo psicológico, como en lo físico. Así que es importante preguntar a nuestro médico especialista las mejores formas de prepararse para la cotidianeidad y qué recomendaciones tiene en cuanto al proceso de terapia psicológica.

Retomando la calma

El proceso para poder lidiar con estas situaciones es entender las necesidades que tenemos al enfrentarnos a ellas. Desde cómo prepararnos a cómo pedir asistencia, es importante tener en cuenta que esta es una condición que debemos tratar con normalidad y no sumándole tabúes.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de prepararnos para el día a día es que existen formas de ayudar a nuestro cuerpo a tener más control y prevenir las condiciones de una situación de incontinencia. Entre ellas, lo primero que debemos recordar son los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, conocidos también como ejercicios de Kegel. Pueden visitar una de nuestras entradas anteriores donde les explicamos en profundidad qué son y cómo realizarlos.

Lo siguiente que podemos hacer a nivel de prevención es tener una nutrición pensada para el día a día. Algunas de las recomendaciones dadas son el no consumir mucha cafeína y reducir la cantidad de líquidos que ingerimos durante el día. En especial, una buena práctica es la de disminuir la estimulación de la vejiga hasta que estemos en espacios donde podamos tener control ante un accidente.

Otros elementos que nos pueden ayudar, en especial si la incontinencia es más avanzada, son el tener ropa cómoda y el usar pañales para adultos. Si bien este es uno de los puntos que nos pueden producir más vergüenza, es uno que debemos enfrentar más rápido para poder tener más control sobre nuestra condición.

En el apartado físico, es importante que nuestro médico especialista nos haga revisiones cada tanto y que nos guíe en ese camino de obtener control sobre la situación. Los diarios son una buena forma de mantener al médico al tanto de cómo actúa nuestro cuerpo ante las distintas actividades del día.

A nivel psicológico, lo primero y más importante que podemos hacer para obtener el control de estas situaciones es el pedir un tratamiento psicológico profesional que nos ayude a normalizar la condición y sus efectos. Esto es importante ya que podremos actuar de manera más racional y efectiva en caso de algún accidente. Además de los beneficios sobre nuestra percepción del cuerpo.

Además de eso, una recomendación es el abrir la confianza a hablar del tema y pedir ayuda. Esto es algo que requiere más tiempo pero que podemos realizar en pequeños pasos. Primero comentando de estas situaciones a nuestros seres más cercanos (pareja, familia, amigos de confianza), para que ellos nos ayuden a lidiar con las situaciones cuando sea necesario.

Así, poco a poco podemos conseguir hablar de esto de manera más fácil para poder ayudar a nuestra situación en momentos de menos control. Esto puede ser el poder decirle a un funcionario de un establecimiento que se requiere asistencia debido a la condición, o la posibilidad de realizar la actividad de alguna forma más cómoda teniendo en cuenta las condiciones del espacio. Encontraremos que las personas usualmente están dispuestas a ayudar en lo que puedan y que no es necesario llevar la carga uno solo.

Esperamos que estos consejos sean de utilidad para comprender mejor las situaciones y ayudarlos en el camino a prevenir y controlar estas situaciones de incomodidad. ¡Hasta la próxima!